Según John Berger la palabra «poeta» es más un adjetivo que un sustantivo, por lo que uno mismo difícilmente podría presentarse como tal: solo al lector corresponde decidir si un poeta lo es. Esta modesta aproximación al oficio probablemente explica por qué hasta la fecha los lectores solo han podido disfrutar de la poesía de Berger en antologías parciales o en algunas apariciones casi furtivas en las páginas de sus libros de narrativa o ensayo.
El presente volumen, en edición bilingüe, confirma sobradamente la solidez de la producción poética de John Berger. Es prácticamente una obra completa, ya que abarca los poemas escritos entre el año 1955 y 2008. Lo acompaña un CD que recoge, con la voz del autor, veintiuno de los más de setenta poemas incluidos en esta compilación, grabado en 2010 durante una de sus visitas al Círculo de Bellas Artes.
Ficha técnica
Traductor: Nacho/vazquez Fernandez R.
Editorial: Editorial Círculo de Bellas Artes
ISBN: 9788486418311
Idioma: Castellano
Número de páginas: 272
Fecha de lanzamiento: 20/06/2014
Año de edición: 2014
Plaza de edición: España
Colección:
La voz del poeta
La voz del poeta
Alto: 16.0 cm
Ancho: 13.0 cm
Grueso: 0.1 cm
Peso: 340.0 gr
Especificaciones del producto
Escrito por John Berger
No es fácil calificar a alguien como John Berger (1926-2017): historiador del arte, novelista, poeta, pintor y periodista, fue, por encima de todo, escritor, así como una de las voces críticas más influyentes y originales del mundo contemporáneo. A través de una prosa que brilló por su sensibilidad poética y su inquebrantable compromiso político, dedicó su vida a explorar las conexiones secretas entre el arte y la resistencia, la experiencia campesina y la modernidad, la vida, la sensualidad, la memoria y la muerte. Formado como pintor en la Central School of Arts de Londres, en 1962 abandonó Inglaterra para instalarse en un pequeño pueblo de los Alpes franceses, desde donde produjo una obra vasta y diversa que abarca novelas, poemas, ensayos, obras de teatro, películas, colaboraciones fotográficas y performances, y a través de la cual revolucionó nuestra forma de relacionarnos con la historia del arte y plasmó su compromiso con el campesinado europeo. Al fijar su mirada en la dignidad humana para convertirse, según sus propias palabras, en un «secretario de la muerte» que escarbaba en su archivo para rescatar historias del olvido y analizar el poder que las imágenes tienen sobre nosotros, Berger nos enseñó a ver con una profundidad y una empatía que siguen resultando imprescindibles.