Realizar trabajo de campo acompañado -de familiares, estudiantes o mascotas- conlleva implicaciones metodológicas, epistemológicas y éti- cas. La presencia de acompañantes puede alterar la temática, abrir nue- vas vías de obtención de datos, facilitar el rapport o generar tensiones. También plantea dilemas sobre la separación entre vida privada y profe- sional, el relativismo cultural y la visibilización de privilegios, afectando la «inmersión total» de la observación participante. Surgen dudas éticas sobre el uso de menores o parejas como estra- tegia investigativa, y se evidencian las condiciones de producción del conocimiento, como la posicionalidad (y particularmente el género y la maternidad), pero también la importancia de los afectos. Aun- que rele ...