Con la publicación de este libro se ha pretendido presentar las biografías comparadas de dos personajes que durante el siglo XX, -tan atroz y bárbaro, a la vez que creativo y ''liberador''-, habían pertenecido integramente a dos ''submundos de sentido'' dentro del universo religioso conocido como Iglesia Catolica.
Si en "Ser mujer en el Opus Dei. Tiempo de recordar", libro que ha merecido varias ediciones, Isabel de Armas hablaba en primera persona y con su propia voz, en "La voz de los que disienten" recoge las voces de otros en 43 apuntes que la autora envia al propio san Josemaria, ya que, de una u otra forma, a el tambien le incumben todos estos trozos de vida: interrogantes, desconciertos, dudas, desacuerdos, asombros y pasmos que muchos hombres y mujeres que conocieron de cerca su Obra -y bastantes de ellos tambien al propio Escriva- sienten o han sentido, padecen o han padecido.