Raúl Montes era un tipo gris, anónimo. Inmerso en una vida apegada a las costumbres de una ciudad provinciana, hasta que de repente, un día, todos los valores que sustentaban esa vida rutinaria saltaron por los aires y en medio de ese cataclismo encontro la verdadera amistad donde menos lo esperaba. Despues de su particular descenso a los infiernos, alejado de los convencionalismos hipocritas, descubrio sensaciones desconocidas hasta entonces y, experimento lo mas parecido a la libertad a que puede aspirar un ser humano.
Aunque en esta novela se comienza hablando de la muerte, en el fondo es un alegato en favor de la vida, y de cómo cualquier esperanza nos permite aferrarnos a ella. Se trata de una historia que invita a reflexionar acerca de la fragilidad de la existencia; donde a veces las segundas oportunidades no son lo deseable. Y, sobre todo, reflexiona acerca de la conveniencia de morir cuando eso es lo que los demas esperan de nosotros. Y como no podia ser de otra manera, tambien es una historia de amor; de despedidas y de encuentros donde se nos muestra la vida de las gentes de la mar y sus penurias.