Philippe Soupault (Chaville, Francia, 1897 – París,1990) fue uno de los primeros impulsores del dadaísmo en Francia junto con André Breton y Louis Aragon, con quienes fundaría más tarde el movimiento surrealista. Expulsado del grupo seis años después por rebelarse contra su excesiva organización, se mudó a Túnez y durante la Segunda Guerra Mundial fue encarcelado por las fuerzas de ocupación nazis. Fue liberado en 1943 y se estableció en Argel, para luego embarcarse hacia los Estados Unidos, donde pasaría algunos años antes de regresar definitivamente a Francia.
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«Je vivais à Tunis depuis 1938 où jai dirigé jusquà larmistice de 1940 les services de presse, dinformation et de radiodiffusion de la Tunisie. Jhabitais dans une maison arabe, au centre de la v
El libro tiene algo de novela negra, pero con un toque surrealista sui generis. El protagonista, tras asistir sin querer y sin saberlo a un crimen, se dedica a seguir por París a una mujer de mala vida y a la banda de delincuentes que la acompaña. Los personajes del libro vagan por las calles y avenidas con el automatismo de los sonambulos. Son hampones y criaturas de la noche, con un destino, un itinerario y una realidad rigurosamente nocturnos. Para ellos la noche esta exenta de placeres, lujos, riquezas y jazz: es una noche cerrada y absoluta, de un amor funcional y crimen impune, mucho mas proxima a la "noche amiga del criminal" que cantaba Baudelaire que es estereotipo de la noche "parisina" de los musicales americanos.
El primer texto de escritura automática de la historia, creado a cuatro manos por dos de los máximos exponentes del movimiento surrealista. En el París de 1919, André Breton y Philippe Soupault son dos jovenes que sienten el deseo de escribir un libro peligroso. Un experimento en el que se jugaran el todo. Escribir sin corregir, a la escucha, con rapidez y sin ninguna pretension estetica. Se trata de registrar el murmullo, ese dictado que tiene lugar en nuestro interior y que, para ser autentico, debe desprenderse de cualquier consideracion acerca de su sentido y su valor. Libre de cualquier atadura. Por tanto: revolucionario. Para ello se dan un plazo de entre dos semanas y un mes, llegando a dedicarle hasta diez horas al dia. Como quien se dispone a jugar, cada tarde se sientan a la misma mesa, enfrentados, y escriben a toda velocidad, sin detenerse. La jornada termina sin mas cuando el dictado se agota. De este modo, los poetas se adentran en territorio desconocido. Y la sorpresa primero, y la euforia despues, no tardan en aparecer. No es para menos. Lo que aparece, eso que cada noche recogen, esta muy por encima de sus expectativas. Asi comenzara todo y, mas concretamente, el surrealismo. Los campos magneticos es un texto fundacional sobre el que Breton reflexiono años mas tarde en El mensaje automatico...
Joseph Mitchell fue, y sigue siendo, el gran cronista de Nueva York. En estas páginas retrata con maestría la vida en los márgenes: pensiones destartaladas, bares nocturnos, restaurantes que nunca cierran y personajes tan insolitos como entrañables. Bohemios, impostores, visionarios, fanaticos o seres olvidados desfilan bajo su mirada, siempre ironica, empatica y profundamente humana. Con un humor negrisimo y una prosa impecable, Mitchell convierte lo cotidiano y lo excentrico en literatura perdurable. La fabulosa taberna de McSorley y otras historias de Nueva York no solo evoca un mundo desaparecido: es tambien un testimonio vibrante de lo oculto, lo inesperado y lo humano que late en la ciudad mas mitica del siglo XX.