En este libro el pensamiento de Juan Pablo II no es tratado según las reglas habituales de interpretación, con algo de lo que se habla, o sobre lo que se discute, o en lo que profundizan los instrumentos de analisis. Por el contrario, es algo de lo que nos dejamos conocer y tocar, por lo que se piensa y con lo que se dialoga: un encuentro y una compañia. Hay algo nuevo que aprender en esta manera, o metodo, de practicar el discipulado y seguimiento, de ser hombre con el hombre, pues tal es la relacion entre padre e hijo, maestro y discipulo, esposos y amigos. El hombre esta en el centro, no de una representacion mental, sino de la realidad y, por tanto, del pensamiento y del afecto. El hombre esta cercano, porque esta en el corazon, de Dios y del hombre, y del Hombre-Dios, quien es situado en el corazon del cosmos y de la historia. la antropologia de Juan Pablo II y tambien la de Stanislaw Grygiel reconducen, desde la periferia de la existencia, a ese centro. El antiguo `itinerarium mentis in Deum` se completa en el `itinerarium Dei in hominem`.
Un libro excepcional, fruto de una profunda reflexión antropológica que no elude la pregunta fundamental que nuestra conciencia de finitud hace surgir temblorosamente de nuestros labios: ¿Quién es el hombre? La respuesta, según Grygiel, surge de la experiencia existencial y poética de la comunión entre las personas, del asombro de la contemplación mutua del hombre y la mujer, donde lo humano se supera a sí mismo para mostrar la misma imagen divina.
Esposos y santos. ¿Honrosas excepciones? ¿Casos extraordinarios? Quizá pensemos mejor en la conjunción adversativa: Esposos, pero santos, o bien: Santos, aunque esposos. Pero no fue esto lo que Cristo anuncio en Cana, cuando hizo que sobreabundara el mejor vino. A la santidad esta llamado todo el que es de Cristo, y el matrimonio es camino seguro. Santos porque esposos. La grandeza de esta vocacion resplandece en la familia de Nazaret y en todas aquellas familias que abrieron su hogar a Jesucristo. Brilla, de modo singular, en la de Betania, que, a traves del trato asiduo, se convirtio en una casa para el Amigo. Y resplandece tambien, a lo largo de los siglos, en tantos matrimonios cristianos que vivieron la santidad, la perfeccion de la caridad, en sus labores cotidianas, en su vida oculta. De entre la multitud innumerable de santos esposos, ofrecemos en estas paginas una pequeñisima muestra.
Esposos y santos. ¿Casos extraordinarios? Quizá pensemos mejor en la conjunción adversativa: Esposos, pero santos, o bien: Santos, aunque esposos. Pero no fue esto lo que Cristo anunció en Caná, cuando hizo que sobreabundara el mejor vino. A la santidad es llamado todo el que es de Cristo, y el matrimonio es camino seguro. Santos porque esposos. De entre la multitud innumerable de santos esposos, estas paginas ofrecen diez esposos, una pequeña pero maravillosa muestra: Raisa y Jacques Maritain, Luigi y Maria Beltrane Quattrocchi, Beatos Louis Martin y Zelie Guerin, Maria Santisima y Jose de Nazaret, etc.