La vanidad, apunta Stefano Malatesta, ha sido siempre prerrogativa de la caballería y de los hombres de uniforme. A ella se deben las más heroicas hazañas, pero también la muerte de miles de soldados, convertidos en carne de cañon por generales obsesionados con la gloria militar. Un libro colmado de anecdotas militares acerca de la caballeria y de sus vanidades, de las batallas mas famosas luchadas a caballo y de sus jinetes mas presumidos y extravagantes: lord Cardigan y la temeraria carga de la Brigada Ligera en Balaclava, el duque de Aosta y sus hiperbolicos sombreros, los pintorescos ardides ideados para disimular la torpeza de Mussolini a las riendas, la furia destructora de Gengis Kan y sus mongoles, las andanzas no siempre caballerosas de los caballeros cristianos, el prusiano Von Seydlitz dando una ultima calada a su pipa antes de lanzarse al ataque. Con un lenguaje exquisito y una gran habilidad para saltar de la anecdota al analisis historico y la cronica de viaje, Malatesta ha escrito una petite histoire que se lee como la mas emocionante novela de aventuras.Ante la disyuntiva de parecer mas atractivos o ir mas comodos, el cuerpo de caballeria siempre ha preferido la primera opcion, incluso a costa de algun sacrificio. Stefano MalatestaLa critica ha dicho...Hay libros que son como esas balas que se dice que llevan tu nombre. ¿Como resistirse a uno que se titula La vanidad de la caballeria y luce en la portada la foto de un jinete envarado descendiendo a lomos de su montura por un barranco de pendiente imposible? Jacinto Anton, El Pais Malatesta es un consumado escritor, ironico, con una bella prosa y una gran habilidad para encadenar historias que analiza desde angulos insolitos. Ignacio del Valle, El ComercioEn este recorrido, muy bien documentado, la caballeria se convierte en el foco para hablar de otros muchos temas.Adolfo Torrecilla, Iberia AgoraEl libro de Malatesta nos sorprende en cada pagina, en cada capitulo, guerras y heroes, victorias y derrotas.Eduardo Torres-Dulce, ExpansionPocos libros transmiten el placer que el autor ha sentido al escribirlos. Este es uno de ellos. A Stefano Malatesta (Roma, 1940) corresponsal de guerra, viajero sin tregua le apasionan las historias belicas, y tiene el talento para transmitir su pasion.Joaquin Armada Diaz, Historia y Vida
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