-"El mundo del juego. Las timbas. El póquer. Los incautos. Los tahúres. Raúl despieza las noches de Madrid en garitos más oscuros que la peor reputación. Crimen, trampas, sirles, traiciones, alguna que otra pasion confundida, dinero, mirlos blancos, juego, alcohol." Antonio Lucas"Una de las primeras cosas que tuve que aprender es que la racha existe, que un jugador atraviesa por temporadas propicias y nefastas. Esperan siempre dejarse llevar por los buenos vientos. La frecuencia de ganancias y perdidas no se ha sistematizado, ni obedece a razones, ni se sabe cuando empieza o cuando acaba. A veces empieza cuando un pajaro ensucia un sombrero, o cuando cambia la estacion, o en el momento justo que llueve. Viven pendientes de los signos de la naturaleza, de los gatos, de la aparicion de seres que traen esperanza. Enseguida comprendi que un jugador esta siempre expuesto a que se le tuerzan las cosas. Dependen del azar, pero este tiene sus leyes extrañas, incomprensibles, caprichosas".El cadaver del moro Muza, un chulo de putas, traficante y prestamista, aparece en la verja de su chalet con la garganta rajada. Un policia joven e inexperto en el argot, un periquito y su experimentado y enigmatico compañero de investigacion intentan desvelar el motivo de su asesinato y, poco a poco, se sumergen en un inframundo regido por los codigos, los simbolos y las sinrazones del juego. A traves de una tensa intriga enmarañada por una serie de oscuros personajes duchos en la ciencia de Vilhan, con un ritmo que imanta y, sobre todo, con una prosa precisa, cruda y magistral la obra figura hoy entre las fuentes documentales que la RAE utiliza para trabajar con la jerga del mundo del juego, Raul del Pozo se hizo oficialmente novelista en 1994 con este libro, Noche de tahures, que Berenice recupera en el 25 aniversario de su publicacion. Este apasionante viaje al fin de un averno regido por burlangas, truhanes, asesinos y mujeres fatales no dejara indemne al lector que apueste por el.
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