Una novela emblemática, traducida a veintiséis lenguas.A cincuenta años del inicio de la dictadura militar en Argentina, A veinte años, Luz sigue sumando lectores.El nacimiento de su hijo permite a la joven Luz iluminar una region oscura de su memoria. Fue una intuicion fugaz, pero desde ese instante la duda sobre su verdadero origen paso a convertirse en una obsesion: ¿era ella, como habia creido durante veinte años, hija y nieta de adeptos a la dictadura argentina o, por el contrario, era la hija, nacida en cautiverio, de dos desaparecidos? Como si de repente cayese la venda que le tapaba los ojos, su pasado entero cobra un nuevo sentido. Luz despierta de su letargo y se arroja a una busqueda tenaz y obsesiva de la verdad, que va iluminando los rincones mas sombrios de la sociedad en la que se ha educado. La historia que, poco a poco, se va desvelando es la de un pais dividido por un regimen de terror, herido por la tortura, el horror de las desapariciones, la infame ocultacion y la posterior traicion del olvido.De la confusion de tantos lacerantes acontecimientos ha surgido un edificio literario de categoria: una estructura, unos personajes creibles, un punto de vista, un lenguaje rico y expresivo. Lluis Satorras, El PaisNovela apasionante, de esas que no se pueden soltar; femenina y politica en el mejor sentido de ambas palabras, sobre la busqueda de identidad de una chica robada al nacer durante la dictadura argentina. Beatriz Pottecher, El MundoElsa Osorio se aleja dramaticamente de lo facil, ahonda, crea situaciones, personajes: se pregunta por la condicion humana en condiciones tan extremas.Maruja Torres, El PaisCon mezcla de ternura y dura realidad, de calido humor y denuncia implacable, Elsa Osorio describe el paisaje humano de la sociedad argentina, compuesto por personajes pertenecientes a distintas clases sociales y de ideologias contrarias.Ana Maria Moix, ABCDecia un autor que escribia para no ir al psiquiatra. Elsa Osorio es mucho mas ambiciosa: ha publicado una novela para tumbar en el divan a su pais y exorcizar una de sus mayores tragedias: el robo de niños durante la dictadura militar. Santiago Tarin, La Vanguardia
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