La devoción del rosario es un auto sacramental de Lope Vega.Fragmento de la obraJornada primera(Sale Pedro Germán, monje, solo.)Pedro Germán: ¡Dios sin principio y sin fin,cuyos soberanos piespisa el mayor serafin!¡Dios uno y Personas tres,que entender quiso Agustin,y en el ejemplo del mar,que el niño encerrar queriaen tan pequeño lugar,vio que ninguno podiatan gran pielago aplacar!¡Dios, de quien solo creeres mas justa reverenciaque no intentaros ver,cual impulso, que violenciaaqui me pudo traer!Señor, en mi celda estuve:¿como me traeis aqui?Mas ¿que prometida nubede oro y Sol se acerca asique sobre mis hombros sube?Como si en una linternasu cuerpo el Sol se encerrara,le alumbra la luz internay la superficie clara,bañada en su lumbre eterna;juntos caminan los dosal monte de vuestro cielo.¿Que es esto, divino Dios?O es que Vos bajais al sueloo sube algun santo a Vos.(Suspendese el monje, y con musica sube por una canal una figura de papa, con capa y tiara.)¡Valgame el cielo!, podredecir por este varonque por las nubes se ve:¿Quien es este, que de Edonsube, puesto que no fuecon vestidura vestida?Si, que es el alba ceñida,y la capa y la tiaravencen del Sol la luz clarapor el oriente esparcida.¿Quien seras, confesor santo,con ese precioso manto,tu que por corona tienestres esferas en las sienesque tus canas honran tanto?Tu luz apenas resisto;mas bien muestras, verde cedro,ya sobre el Libano visto,que eres sucesor de Pedro,aquel Vicario de Cristo.
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