Este texto pertenece al ciclo de comedias históricas y legendarias de Calderón de la Barca, La niña de Gómez Arias, El alcalde de Zalamea, La rendición de Breda y La hija del aire. Las tropas españolas en guerra con Portugal se detienen en Zalamea. El noble capitán don Álvaro de Ataide es alojado en la casa del labrador rico, Pedro Crespo, a cuya hija seduce y ultraja. Pedro intenta remediar el deshonor y ofrece bienes a don Álvaro para que se case con Isabel. El rechazo de Álvaro ofende el honor de Pedro, quien entonces es elegido alcalde de Zalamea y hace ejecutar a don Álvaro. Al final de la obra el rey don Felipe II, ratifica la decisión de Pedro y lo nombra alcalde perpetuo de Zalamea.
Ficha técnica
Editorial: Linkgua Ediciones
ISBN: 9788496428263
Idioma: Castellano
Número de páginas: 134
Tiempo de lectura:
3h 7m
Encuadernación: Tapa blanda
Fecha de lanzamiento: 01/01/2025
Año de edición: 2025
Plaza de edición: Es
Colección:
Teatro
Teatro
Número: 21
Alto: 21.0 cm
Ancho: 14.9 cm
Especificaciones del producto
Escrito por Pedro Calderón de la Barca
Nació en Madrid el 17 de enero de 1600. Se educó con los jesuitas en Madrid, y continuó los estudios en las universidades de Alcalá y Salamanca hasta 1620. Fue soldado en la juventud y sacerdote en la vejez, lo que era bastante habitual en la España de su tiempo. En sus años jóvenes su nombre aparece envuelto en varios incidentes violentos, como una acusación de homicidio y la violación de la clausura de un convento de monjas. De su vida militar existen pocas noticias, aunque consta que tomó parte en la campaña para sofocar la rebelión de Cataluña contra la Corona (1640). Contrasta lo impulsivo y mundano de su juventud con lo reflexivo de su madurez, un aspecto que se acentúa al ordenarse sacerdote en 1651. Disfrutó del máximo prestigio en la brillante corte de Felipe IV y su nombre va asociado a la inauguración del palacio del Buen Retiro de Madrid, en 1635, y a numerosas representaciones teatrales palaciegas. El rey le honró otorgándole el hábito de Santiago. También fue capellán de la catedral de Toledo y capellán del rey. Murió en Madrid el 25 de mayo de 1681. En vida fue un autor respetado por todos y rara vez aparece mezclado en las violentas polémicas literarias de sus compañeros de letras. Después de la muerte de Lope de Vega, en 1635, fue reconocido como el dramaturgo más importante de su época.