Jesús Orea es un amante confeso de la poesía y de los poetas. Un estudioso. Un lector voraz. Un admirador del lenguaje, de la palabra, del verso (…). Es arriesgado en la forma, controvertido en los temas, acertado en el fondo. Plagado de citas de escritores fundamentales (…), nos habla del amor, del paso del tiempo, de la muerte… Juega con el lenguaje, nos lleva de viaje, nos sacude, nos invita a compartir la vida, su vida, la de escritor, la de amante, la de padre, la de hermano, la de abuelo… la de poeta. Jorge Pozo Soriano
Cada poema de este nuevo libro de versos de Jesús Orea, tan auténtico siempre, tan comprometido con la Palabra y sus epifanías, es como un silencio dormido, un brillante alarde de buen hacer lírico con abrazos que hablan, y donde los bostezos de un paisaje adquieren esa plenitud que solo se alcanza cuando atiendes la belleza de lo sencillo. Vuelve a sorprendernos Jesús Orea con una propuesta que rezuma talento cuando afirma: Soy poeta —sí— porque navego sin más patria que un mar abierto. Rafael Soler