Y, con el pueblo, dirigióse a la gran plaza que había ante el templo. Salió entonces del santuario una mujer llamada Almitra. Y era una vidente. Y él la miró con gran ternura, ya que había sido la primera en buscarle y habia creido en el desde el primer dia en que llegara a la ciudad. Y ella le saludo, diciendo:Profeta de Dios a la busqueda del infinito, cuantas veces has escrutado el horizonte en espera de tu navio. Y ahora tu navio ha llegado, y debes partir. Honda es tu nostalgia del pais de tus recuerdos y de la morada de tus mayores deseos; y nuestro amor no quiere estorbarte ni nuestros deseos retenerte. Una cosa, sin embargo, te pedimos antes de que nos dejes: que nos hables y nos des de tu verdad. Y nosotros la daremos a nuestros hijos, y ellos a los suyos, y tu verdad no morira.
Primera obra de este autor que ve la luz, su voz hasta ahora secreta se revela en este libro como una de las más necesarias de la actualidad, tanto por su rigor por el uso del lenguaje poético como p