El presente volumen contiene dos obras de Arrabal vinculadas con Miguel de Cervantes. Por un lado, su pieza teatral Pinguinas, estrenada en Madrid, en Las Naves del Español-Matadero, sala Fernando Arrabal, el 29 de abril de 2015, bajo la direccion de Juan Carlos Perez de la Fuente. Y, a continuacion, el ensayo y biografia sobre Cervantes, entre otras cosas, titulado: Un esclavo llamado Cervantes. Una conversacion entre Cervantes y Arrabal.Prologo al ocupado lector, de Fernando Arrabal¡Que suerte la mia! Juicios y prejuicios ya no imponen principios ni preceptos al calor de los quemaderos. Tambien aparece hoy Cervantes como figura ejemplar y heroica para la mayoria de los cervantistas. Pero estos ya no se dejan achicar por el cuadradillo de la intransigencia.Ruth Reichelberg, catedratica de la Universidad de Bar-Han (Tel Aviv), estudia sus origenes en su Don Quijote o la novela de un judio enmascarado. El catedratico de la Universidad de Lyon, Louis Combet, examina la homosexualidad y el masoquismo en su Cervantes o las incertidumbre del deseo. La catedratica romana Rosa Rossi analiza su personalidad y sus raices en Escuchar a Cervantes. ¡Y tantos otros! Sarah Leibovici, Dominique Aubier, Marthe Robert, Victor Malka, Leandro Rodriguez, etc. Quedan, felizmente, cada vez menos universitarios decididos a entapujar ascendencias y querencias de Cervantes.Dicto un caprichoso destino ¡cuasi prodigioso! que el 8 de diciembre de 1988 clausurara yo (¡pobre de mi!) el primer Congreso Internacional de cervantistas. ¡Y en Alcala de Henares! Endomingado por tan inmerecido honor expuse mi vision apasionada y humilde de Cervantes. Y cuando mas expuesto me creia, puestos en pie, generosamente, me aplaudieron aquellos brillantes eruditos: desde Jean Canavaggio a Martin de Riquer, a quienes tanto he leido y con quienes, si me lo permiten, tanto he querido.No trato de convencer y menos de vencer a nadie. No hay misterio en la vida de Miguel como tampoco en el deslumbramiento que me inspira. Iluminado por mi maestro he pasado ¡tantos ratos de mi vida! Incluso en un oscuro calabozo matritense antes de escribir, en alas de modestia, este ejercicio de admiracion. ¡Vale!
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