Javier Gomá nos presenta en este libro un sainete filosófico y un drama íntimo donde no solo expone con maestría los elementos fundamentales de todo texto dramático, sino que les confiere una importante carga filosofica. Y es que el autor concibe la filosofia como complemento de las vivencias diarias, capaz de enriquecer el teatro al añadir mayor simbolismo, densidad y profundidad a la mas espontanea presentacion de conflictos, dejando de lado lo simplemente anecdotico. Se incluye en el libro el ensayo inedito del autor Palabra dicha y dichosa, donde expone las relaciones entre el teatro y la filosofia.En La sucursal o en el lugar del otro, dos mujeres hablan en la calle sobre la dificil relacion de una de ellas con su novio, sobre la felicidad y el numero de bienes que se necesitan para ser feliz. De pronto, una de ellas se encuentra con un mendigo y, tras enredarse en una tensa discusion con el, consigue ponerse en el lugar del indigente. Situados en el mismo nivel, la felicidad ya no es como antes lo que mas cuenta para ellos, sino la dignidad.En Don Sandio o nada que decir, el protagonista es un filosofo que disfruta de un prestigio insuperable, pero que se ha negado a presentar una conferencia hasta que pueda ofrecerle al publico una idea verdaderamente nueva. Finalmente, el dia que decide pronunciarla, y tras una conversacion extrañamente confidencial con la fotografa, Don Sandio se dirige a la audiencia y le confiesa la insolita tragedia que ha torturado su vida.En La sucursal [], Goma teje con pericia dramaturgica un afortunado sainete filosofico sobre la dignidad, la felicidad y la precariedad. Aqui esta sembrado de principio a fin, humor aforistico incluido:Soy indigente de pleno derecho, reivindica para si su protagonista masculino, cuando siente que le acusan de no ser lo suficientemente pobre.Javier Vallejo, El PaisJavier Goma [] inunda el escenario de reflexion teorica y critica acerca de algunas preocupaciones eternas y consustanciales al pensamiento humano, y tambien acerca de otros asuntos que parecen mas especificos o mas pegados a la actualidad, pero que son igualmente abordados desde una optica racional, logica y, por tanto, universal.Raul Losanez, La RazonDe todas las cosas pensables por el filosofo, el dramaturgo escoge solo aquellas pocas susceptibles de ser expresadas en publico, conforme a las estrictas leyes de la oralidad, y solo en la medida en que favorecen el avance de la accion teatral y le presten fuerza, colorido y sonoridad.Javier Goma Lanzon, La Vanguardia
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